Las repipis aventuras de Sabrina – Crítica

A pesar de tener 25 años (camino de 26 mientras escribo esto) jamás me han interesado las series, películas o libros para adolescentes. A excepción de Harry Potter porque bueno, es Harry Potter, no me han interesado ni siquiera en la época en que era objetivo de estos libros. No he leído “Los juegos del hambre” porque leí unas páginas y vi que aquello no era para mi; jamás vi un capitulo de “Compañeros” o “Física o Química” (series españolas que tienen una década o más) porque no me interesaba para nada que toda la serie se basara en las relaciones personales de unas personas que no tienen ningún objetivo más allá de tener pareja o si X o Z hablan bien o mal de mi.

Así me ha ido en la vida, que siendo adolescente no me comí un colín… Tal vez porque no entendía como era la seducción en aquella edad… Pero bueno, viento pasado es otra historia.

Mi pareja en cambio si le gusta más consumir este tipo de producto porque es muy fan de lo que se conoce en España como “salseo”. Su definición más cercana es la de cotillear o hablar de la vida de los demás en torno a un hecho que le ha ocurrido, por ejemplo, una infidelidad o un ligue. Como siempre, yo huyo de esos conceptos no porque los vea nocivos, si no porque no me interesa en absoluto.

Pero claro, la nostalgia me puede. Al ver en Netflix una entrada para ver “Las escalofriantes aventuras de Sabrina” me hizo recordad a aquel chiquillo que fui y le encantaba la serie, declarándome fan absoluto de Salem, el mítico gato de escayola con muy mala fe por la vida. Era una serie muy cutre allá en los 90’ pero una revisión no está tan mal…

¿No?

Hoy hablaremos de la serie completa (hasta el momento) de “Las escalofriantes aventuras de Sabrina” y sus dos temporadas, sin entrar en detalles ni en profundidad, ya que considero que no lo merece.

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El nuevo Salem. Es humano, negro y gay. Mola, se siente sabroson y lo disfruta.

Las repipis y consentidas aventuras de Sabrina

Sabrina ahora es más adolescente que nunca, su gato negro pasa a ser un negro homosexual. La verdad, el cambio lo considero sumamente aceptable, ya que no lo hace mal (tampoco genial, pero es fácil cagarla). Tía Zelda es Miranda Otto más conocida como Eowyn de “El Señor de los Anillos” y tía Hilda es Lucy Davis, conocida por su papel en “Shawn of the Dead”. Un elenco bastante bueno, pero se quedará corto a medida que la serie avance.

Comenzamos con Sabrina quejándose de que su colegio no es lo suficientemente feminista, transversal y lucha por la igualdad de géneros y razas. Los tres primeros capítulos es una lucha constante contra el hombre blanco machista y opresor que discrimina contra su amiga negra y su amiga de género difuso, ya que es constante el abuso de este personaje en referencia a su sexo.

¿Cómo se abusa de ella? Ponemos al típico jugador de un deporte cualquiera que se mete con ella o la empuja por los pasillos. Así vemos quien es la “buena” y quien es el “malo”. En los tiempos que corren todavía tenemos acoso escolar, ya sea en España, EEUU o tal vez en Latinoamérica (siento no ser conocedor del abuso escolar en los países latinos si algún residente de allá me está leyendo). No estoy a favor del bullying, yo también lo he sufrido y además, estando sólo ya que no tenía amistades. Pero hay una cosa que me escama: ¿Por qué teniendo amistades, viendo el problema tan de frente y nadie les ayuda… No toman las riendas ella misma? ¿Es necesario que las demás la saquen del barro, no sabe salir por ella misma? No digo que en caso de apaleamiento no hagan nada, pero tampoco tiene iniciativa…

Obviamente, a pesar de quejarse de un colegio heteropatriarcal, machista y opresor quieren cambiar todas las leyes del instituto para protegerlas; es decir, que quien mande me proteja ya que yo sola no se como hacerlo.

Todo esto ocurre en su vida social de mujer mortal, pero Sabrina oculta un secreto: es una mestiza de brujo. Su padre era una persona importante dentro de la congregación a la que ella y su madre era una mortal, así que hubieron discrepancias y por un extraño “accidente” sus padres fallecen.

Desde su nacimiento, ella es prácticamente una privilegiada en el mundo de la brujería por su sangre, pero al llegar a los 16 años tiene que firmar en el Libro de la Bestia. Es curioso que perteneciendo a una familia de grandes brujos y brujas, Sabrina no tiene NI IDEA de magia. Sus tías son muy irresponsables ya que su sobrina va a entrar en un mundo de magia donde se espera que tenga una cierta base y no tiene capacidades para ello. Aún así, Sabrina creerá que si.

El tono reivindicativo de la serie se aprecia en cada segundo. A nuestra protagonista le advierten que jugar con la magia es muy peligroso pero ella dice que es la hija de un gran mago y que los avisos son minucias para ella. Luego pasa lo que pasa, que muchas veces se les va de las manos, como resucitar a alguien y debiendo una vida al karma cósmico. ¿Qué es el karma cósmico? El nombre lo dice todo, así que si tienes dudas, es tu problema.

Un fallo de proporciones épicas es no saber aprovechar el mundo que se presenta. Todo es una versión oscura de la Iglesia Católica, sin más complicaciones. Tenemos al Papa Oscuro, La Biblia Oscura, un San Valentín Oscuro y un largo etcétera de oscuridades. No te explican mucho más, solo que hay demonios que se les escapa de las manos por culpa de que Sabrina se cree más lista de lo que es y la lía. Pero cuando veía la serie anterior, recuerdo que tenia una morelajea: no te metas donde no te llaman porque tendrás problemas que implicaran a tus seres queridos, así que mejor estate quieto si no sabes.

giphy (1)En esta serie se premia la irreverencia y el desprecio que tiene Sabrina por las normas.

Y es que con la escusa de ser una rebelde como su padre, Sabrina cree que tiene la voluntad de hacer lo que le venga en gana sin que nadie le pueda decir absolutamente lo contrario. Al final se le da una lección de humildad cuando Harvey, su novio, rompe su relación no por ser bruja, si no por haber jugado con la naturaleza del ser humano con su hermano.

Al final Sabrina firma en el Libro de la Bestia, aceptando su palabra y se vuelve una chica “mala”, como podemos notar en el cambio de su pelo de rubio a platino. Últimamente hay mucha relación de mujer empoderada y su pelo platino…

Segunda temporada con un guión patatero

La primera temporada tiene detalles que me escamaron ya que consideraba que no entregaba un mensaje correcto, pero la segunda temporada va todavía a peor…

En el primer capitulo se repite el esquema de feminismo. Se necesita un “delegado” de clase para la escuela de brujería y Sabrina quiere ser esa persona. Solo se permite a hombres y por lo tanto, monta el escándalo; pero cuando nombran a su primo, parece

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Miradita rompre-bragas del chico guapo. ¿Qué me esperaba de una serie adolescente?

 

que se olvida del problema y vamos a otro asunto. ¿De verdad has dado por culo para olvidarte enseguida? Las causas se deben luchar hasta la muerte hasta olvidarte de ellas y luchar por otra cosa…

Sabrina toma contacto con Satanás para volverse “mala”, pero eso también se olvida enseguida. Las tramas vienen y van cuando a los guionistas les apetece, olvidando lo pasado y centrándose en lo que pasa ahora. La relación de nuestra protagonista con el chico guapo y fuerte sobra bastante pero claro, necesitamos que alguien se juegue el pellejo por ella. A veces, en su aventura de alto riesgo, necesita mojarse y cometer actos difíciles en los que puede llegarse a jugar la vida. ¿Quién lo va a hacer? Ella no, por supuesto. Para eso metemos su novio mago que luchará contra un kraken en lo más profundo del océano mientras ella descansa en su cuarto leyendo una revista. Empoderamiento significa tomar las riendas de tu vida; si tienes un problema puedes pedir ayuda pero debes tomar las acciones tú, si alguien te soluciona las partes más difíciles de tu travesía y lo único que haces es quejarte ante el mandamás y mandar a otros hacer el trabajo sucio no eres una empoderada, eres una aprovechada.

El mejor capitulo de la serie precede al más aburrido

La mayor locura viene con los evangelistas asesinos de brujas. Es el mejor capitulo de la serie, ya que se se pasan por el forro cualquier sentido religioso y crean una lucha absurda de brujos y religiosos. Ver a jóvenes con cara de no haber roto un plato jamás luchar dejándose la vida contra unos brujos es pura serie B, pero como la serie pasa por alto muchos detalles del satanismo creando una ambientación nueva, pues oye, al menos es algo refrescante.

Pero claro, Sabrina tiene que ir por encima de todo. Hay un momento en ese capitulo que sube de una forma espectacular, rompiendo todas mis expectativas. Pero la cosa termina giphy (6)pronto ya que después de ese suceso, Sabrina es más poderosa que nunca. La serie no deja de poner en pantalla un mal ejemplo: rompe las normas por encima de todo, que tus amigos que ayudaran a escalar y tener un poder que no mereces. La única con un poco de cabeza es su tía Hilda, que le advierte que el uso de una magia tan poderosa le traerá problemas, pero le entra por un oído y le sale por el otro.

La trama va girando también alrededor de una visión machista de la Iglesia de la noche, congregación a la que pertenece. Contar los errores de guión que tiene esta serie me llevaría horas, pero diré que a pesar de hay muchas congregaciones, la suya es la única que aparece y es relevante. ¡Se muere el Papa Oscuro y a nadie más le importa que a la Iglesia de la noche! ¡Qué poco sentido!

El final de la temporada deja muchas lineas abiertas para seguir en una tercera con mucho menos sentido que la segunda. La primera temporada no era nada del otro mundo, la segunda decayó hasta el infinito (llegándome a quedar dormido en el último capitulo por el ritmo sumamente lento) y la tercera temporada ni siquiera veré el trailer. ¿Merece la pena verla? Si quieres perder diez horas de tu vida, o veinte si quieres verla entera, la tienes disponible en Netflix.

Antes de terminar, quiero dejar una reflexión sobre un detalle que me mosqueó más incluso que la falta de lógica del guión o la poca profundidad de la serie. El trato de los transexuales.

Ahora soy un chico… ¿En serio?

El tema de la transexualidad es algo complejo, ya que sigue siendo un tema que debemos profundizar más en la sociedad para comprender. Es harto complejo verse en el espejo y darse cuenta que la realidad que ahí se muestra no concuerda con la que hay en tu mente. En la primera temporada una de los personajes tiene problemas en el colegio porque a pesar de ser una chica la tratan de forma despectiva tratándola como un chico. En principio nos definen al personaje como una chica que por su aspecto físico es discriminada, pero en la segunda temporada toma un ritmo distinto y fresco.

Se da cuenta que su cuerpo no corresponde a lo que realmente es, un chico. Se corta el pelo para parecer algo más masculino y cambia su nombre, pero el momento clave para que sus amigos y espectadores lo sepamos es nauseabundo y una patada al colectivo giphy (5)transexual.

De repente y sin venir a cuento, este personaje se gira y le dice a sus amigos: soy un chico. Los amigos se miran y aceptan. Fin. Sin previo aviso, nos avisan que pasara de ser una chica a un chico y ellos lo aceptan sin más preguntas ni cuestiones.

Previamente no nos muestran una advertencia de este cambio de género. Podría haber dicho que le gustan las mujeres y nadie se sorprendería, pero como el director y guionistas lo muestran es tan superficial que da asco. Conozco a un hombre trans y me explico un poco su proceso: es algo muy duro y trae problemas, ya que es algo que hay que aceptar y no muchos están dispuestos. Saber que tu cuerpo no corresponde a tu género es complejo y se necesita mucha meditación y conocerse a uno mismo para darse cuenta de ello. Y el mayor problema no es saberlo, es comunicárselo al mundo. La transexualidad, para muchos, es un disfraz, es alguien gay vistiéndose de mujer o una lesbiana vistiéndose como un hombre. Para otros es una fantasía sexual, acostarse con una mujer con pene o un hombre con vagina. Se cuestiona muchísimo hoy en día todavía este hecho y “Sabrina” lo ha banalizado al extremo.

En una serie para adolescentes, uno no puede gritar a los cuatro vientos su sexualidad y por lo general, sus amigos no lo van a rechazar. Es algo maravilloso que pase eso en nuestros dias. Se necesita concienciar, que no es un paso sencillo, se necesita mucho conocimiento propio y después de eso, enfrentarse a la sociedad. Cambiar de género no es tan fácil como gritarlo y que tus amigos te digan OK. Un cambio tan significativo y profundo necesitaría unos capítulos para mostrarlo y a pesar de que más adelante ese cambio si se trata, entra en la serie de una forma nefasta que da bastante vergüenza ajena.

Se despide vuestro analista y está vez muy crítico señor Pinto. Recordad que si os ha gustado podéis darle like, subscribimos y dejar algún comentario. Compartir en las redes sociales es de gran ayuda y si queréis mantener a este escritor, podéis pasaros por mi patreon https://www.patreon.com/criticaspintescas y echarle un vistazo.

¡Nos volveremos a leer!

 

2 comentarios sobre “Las repipis aventuras de Sabrina – Crítica

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