Análisis de “Rebelión en la granja” de George Orwell

Bajo las garras del poder, los seres humanos hemos cometido autenticas atrocidades. Invasiones en África aumentando el número de esclavo, el imperialismo en Latinoamérica para tener más productos exclusivos del Nuevo Mundo y además expandir el territorio del imperio… Guerras, hambre y fatiga son los mayores terrores que han asolado a la historia de la humanidad. Normal que sean los jinetes del Apocalipsis…

Las guerras comenzaron a base palos y piedras así tomando el territorio del “enemigo” hace millones de años. Actualmente, las cosas son muy distintas; tenemos todo tipo de armas para masacrar al enemigo y disponemos de una tan peligrosa que no nos atrevemos a tocarla: la bomba atómica. Su creación se remonta a la Segunda Guerra Mundial, únicamente testadas en la guerra de EEUU contra Japón, como muchos ya sabemos. Pero en la guerra no se gana contando el numero de victimas o el territorio conquistado, se gana viendo cuanto PODER has ganado.

Los territorios no son nada si de estos no podemos extraer recursos, así que tras una conquista, lo que esperamos es una gran fuente de recursos, de este modo aumentamos nuestro poder económico, social o político. Con el tiempo los imperios cayeron y se sometieron a los parlamentos y la decisión del pueblo que obviamente, al inicio, solo unos pocos pudieron tomar. Esto llevó a tensiones entre los adinerados o burgueses y el proletariado, o lo que es lo mismo, jefe y empleado. Por muy alto que estés, siempre habrá un jefe que lo controle todo y acumula más riqueza. Solo el acaudalado podía votar y por lo tanto, decidir el devenir político de aquellos que no eran nada a ojos del estado.

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Pero todo cambió con el comunismo y el Manifiesto Comunista de Karl Marx en 1848. Este tratado político es de los más influyentes de la historia, ya que ve otro modo de organización fuera del capitalismo de aquel entonces y renunciar a la entrega del poder a una única persona. El pueblo debía despertarse y darse cuenta que eran la mayoría, por lo tanto su bienestar era lo prioritario. No podemos equiparar las condiciones de los obreros de aquel momento de la historia con nuestra calidad de trabajo, así que esa idea cuajo muy bien en las mentes de la prole. Lo que Karl Marx planteó parecía ser complicado pero si hay una correcta ejecución, podría llegar a ser la igualdad económica y sobre los derechos de las personas. El problema era que sus exponentes jamás dieron el paso siguiente a la dictadura del proletariado, quedándose estancados en el poder de 51QGrh1gzFL._SX326_BO1,204,203,200_uno solo proclamándose la voz del pueblo.

George Orwell (ya nombrado en este blog en la reseña de “1984”) escribió una novela corta bastante desenfadada pero cargado de gran poder político, satirizando la llegada del comunismo a Rusia, más conocido en aquel momento como Unión Soviética. Lenin había tomado el poder del gobierno con el visto bueno del pueblo y organizaba a sus gentes mediante los soviets y como era de esperar, Orwell metió las narices ahí para ver que se cocía. La cosa se puso peliaguda tras la muerte de Lenin, tomando el mando del estado un implacable Stalin que mandó al país a la miseria y hambruna y obligarte a cumplir las ordenes del régimen. Un momento desolador que Orwell anotó como ideas para una de sus grandes obras “Rebelión en la granja”.

Todos los animales somos iguales, pero unos más que otros

El libro comienza en una granja cuyo granjero es bastante malvado con los animales. Tenemos cerdos, un caballo, un burro, perros, ovejas… Lo típico que podemos encontrar en una granja, pero todos ellos tienen consciencia de si mismos, de su individualidad. Es un punto positivo ver la fábula que nos ofrece el señor Orwell, así animando a las comparaciones y no señalar con el dedos ciertos personajes históricos ya que podría darles problemas. El dueño de la granja, cansado de su trabajo y de la vida en general, decide no darles de comer a los animales por un día, acto que inicia una revolución. Liderados por el Cerdo Mayor, el animal más anciano que allí reside, con sus patas derecha y izquierda, Snowball y Napoleón, la granja cambia totalmente su rumbo y pasa a ser llamada “Granja de los animales”.

Para iniciar una nueva etapa en sus vidas, deciden escribir en la pared los mandamientos de este nuevo gobierno liderado solo por animales. Dice así:

Todo lo que camina sobre dos pies es un enemigo.

Todo lo que camina sobre cuatro patas, o tenga alas, es un amigo.

Ningún animal usará ropa.

Ningún animal dormirá en una cama.

Ningún animal beberá alcohol.

Ningún animal matará a otro animal.

Todos los animales son iguales.

Unas declaraciones muy potentes a la vez que directas. Es claro que el ser humano es totalmente rechazado en esta granja, quedando en exclusiva para animales.

Pero no todo es de color de rosa. El Cerdo Mayor muere, ñas disputas internas entre Snowball y Napoleón son constantes, llegado el punto en que Snowball (el menos autoritario) se ve expulsado por su compañero Napoleón (el nombre creo que lo dice todo). Con la llegada al poder de Napoleón, todo cambia. Es un autentico tirano que noticia-netflix-rebelion-en-la-granjasomete a los demás animales a trabajos forzados. ¿Con qué intención? Desea que tengan electricidad, agua corriente, un molino… Construcciones humanas que rechazan pero que son realmente útiles y que sus hijos podrían salir beneficiados. Con ese sentimentalismo barato, todos aceptan sus propuestas. Son animales, así que el proceso de construcción les llega a tomar años. En el proceso, algunas veces los edificios, como el molino, son derruidos por los humanos en acto de terrorismo contra la nueva granja y otros por el clima que somete tanto a hombres y animales.

Napoleón en ese tiempo toma el poder de una forma tiránica. Los perros pasan a ser su guardia personal, las asambleas son únicamente para alabar la figura del Cerdo Mayor y con el tiempo la suya propia, olvidando quien fue el verdadero portador de la revolución, y someter a su pueblo a través de cantares sobre gestas ocurridas a su figura. Todo se vuelve un icono de la lucha que tomaron contra el granjero pero la corrupción del poder no tiene limites. Para obtener mejores recursos, Napoleón llega a pactar con humanos, pero no queda ahí, ya que mientras los otros animales de la granja duerme en el establo, él y sus seguidores duermen en la casa del granjero, se ponen su ropa, fuman de sus puros y beben de su alcohol. Al terminar la novela, podemos ver como estos cerdos se ponen en pie, caminando sobre sus patas y ante la mirada de los animales, que todos los días observaban los mandamientos escritos años atrás, ven como el mandamiento final es sustituido, sin darse cuenta, por este: “Todos los animales son iguales, pero unos más que otros”.

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Imágenes de la película “Rebelión en la granja” (1954)

Quitemos las caretas a los personajes de fábula

Está claro que la crítica al comunismo soviético es una puñalada contra la historia de la nación rusa. George Orwell no deja títere con cabeza, pero su forma de contar los actos es adicta. Pueden leer “Rebelión en la granja” tanto los jóvenes, adolescentes o adultos que cada cierto tiempo entenderás detalles que por falta de experiencia ante la vida, no somos capaces de comprender. Yo lo leí ya crecido, así que pude entender todas las referencias, o eso espero.

Está claro que el Cerdo Mayor, el animal más sabio de la granja, es el mismo Lenin que trajo las ideas de comunismo a la política rusa con la retirada del zar Nicolás II. Snowball y Napoleón representan sus manos, Trotski y Stalin. El primero basaba sus políticas en algo más cercano al pueblo, dividir en pos de que cada pieza del puzzle muestre las maravillas del comunismo, en cambio, Stalin no era para nada un político, si no más bien un matón. Este tomaba el poder por la fuerza bruta y si bien es cierto que el comunismo, antes de llegar al gobierno, en el parlamento se mostraba con una actitud agresiva contra sus contrarios, los partidarios de Zar. Creo que no hace falta decir que el dueño de la granja es la realeza y quienes acumulan la riqueza, quien cree que está por encima de los animales sin cuestionárselo. En esa granja estarían orgullosos del veganismo…

El caballo representa aquel que jamás cambiará de opinión con respecto a su líder. Es quien traía las piedras de una cantina y pasó toda su vida con ese mismo propósito, hasta la llegada de su muerte. Es clara la referencia, el caballo que únicamente mira enfrente y es capaz de romperse por seguir el camino que le han enseñado; tal como solía decir: “Trabajaré más duro” o “Napoleón tiene toda la razón.”

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Trágica la muerte de un personaje muy fuerte durante toda la novela, creyendo que algún día, terminaría todo.

El burro puede representar a aquellas personas que a pesar de ver como todo se va derrumbando y a pesar de ser consciente de ello, no hace nada para evitarlo porque no es lo suficiente poderoso como para efectuarlo. Algunos lo llegan a comparar con los intelectuales; podría ser, ya que algunas interpretaciones están abiertas, pero yo prefiero pensar que son aquellos que aún sabiendo lo que ocurre e imaginándose un futuro negro, simplemente se quedan mirando a ver que pasa.

Mis personajes favoritos son las gallinas y las ovejas. Es meramente el pueblo, ya que en una granja suele haber una gran cantidad de aves y un rebaño extenso de ovejas. El sistema favorece a estos animales, ya que se les protege de las leyes injustas de los humanos, pero no tienen ningún tipo de opinión al respecto. Cacarean las gallinas y las ovejas efectúan su balido, pero nada importa. Es el pueblo más ignorante y los que menos se cuestionan nada de lo que ahí ocurre.

El final de la novela es rompedor, ya que nadie se queda indiferente. Los cerdos, ansiosos de poder y riqueza, acaban comerciando con los humanos. Si fuera un cuento,

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Al final, todos caemos bajo las garras del poder.

no importaría, ya que cerraríamos el libro e iríamos a la cama pensando que es meramente una historia. Pero lo siento, todo esto es, en parte, basado en hechos reales.

Stalin sometió a su pueblo al hambre, al cansancio, a los gulags (cárceles para disidentes con trabajos forzados) y fingir que amaban al régimen. Jamás le importó el bienestar de su pueblo y lo único que quiso fue la gran riqueza que acumuló y el poder de tener en sus manos uno de los países más extensos. Mientras su gente llegaba incluso al canibalismo por la falta de alimentos, Stalin vio oportuno meterse de lleno en una guerra con otra súper potencia. Lo que parecía ser una salvación para las clases trabajadoras, de los humildes y los desamparados, acabó siendo un fiel reflejo de las tiranías que han asolado el siglo XX y el actual en muchos lugares del mundo.

Al fin y al cabo, Stalin acabó demostrando que todos eran iguales, pero unos más que otros.

Se despide vuestro crítico y analista favorito, Maese Pintesco. Recordad que un like, un comentario o compartir en vuestras redes sociales es de grana ayuda para este humilde escritor y a mantener su visión critica del mundo entero. ¡Nos volveremos a leer!

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