La mejor película de terror de la década – “The Babadook” – Análisis y crítica

Realmente no sabría como iniciar esta critica. The Babadook me ha sorprendido a nivel escenográfico, en su correcta utilización de la música, las interpretaciones de los dos protagonistas y lo mejor, su guión impecable. Diría que es la mejor película de terror de giphy (4)la década, sin querer sonar pretencioso ni menospreciar otras películas que no he visto por falta de tiempo pero todos los que la han visto afirman ser increíble.

Dirigida y escrita por una mujer, Jennifer Kent, la película es un autentico shock para los fans del terror, cansados de screamers y películas tontas que pasan al olvido tras verse. Babadook nos habla de la tristeza, de los miedos, la ira al no saber afrontar los problemas y la depresión. Con un trabajo magnifico por parte de los dos protagonistas, Essie David como Amelia y Noah Wiseman como Samuel, siendo madre e hijo. A pesar de tener una recaudación nefasta en los cines, estamos ante una obra sincera, cruda y que no nos dejará indiferentes, mucho menos el final.

Por fin una película que me obligue a mantener los ojos abiertos en la cama…

Baba dook… dook.. ¡DOOOOOOOOOOK!

La película inicia con Amelia dando vueltas de campana en un coche, interpretando que tuvo un accidente hace mucho tiempo. Su marido murió en ese accidente, donde la llevaba al hospital y pariera a su primer y único hijo, Samuel. Ella está agotada por su trabajo y está pasando unas situaciones algo estresantes, como la llegada del cumpleaños de su hijo, recordándole la muerte de su único amante.

Samuel está especialmente enganchado a su madre y ella no es capaz de librarse ni un segundo de su hijo. Necesita tiempo y espacio para aclarar muchas ideas en su cabeza, además de estar sufriendo de insomnio durante bastante tiempo, indicado por la pronunciación de sus ojeras. Samuel cada vez está peor y su madre le intenta leer un cuento para que duerma, sin darse cuenta del libro que escoge…

The Babadook” muestra una historia con personajes recortables donde un temible monstruo, Mr. Babadook, ataca a la gente débil alimentándose de ellos. Obviamente, ambos se asustan y se van a dormir, con poco resultado y avanzando en el tiempo de una forma sutil pero muy clara. A Samuel la historia le ha marcado bastante y crea armas caseras para defenderse tanto él como a su madre del monstruo Babadook. Pero no todo es color de rosa ya que requisan las armas de Samuel y es expulsado del colegio.

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Amelia está reventada de tanto trabajo en la residencia de ancianos, de tener que cuidar su casa, afrontar muchas cosas que aún no ha solucionado consigo misma y además de eso, tiene en casa a un niño que constantemente lo rompe todo y se pone histérico a la mínima. ¡Incluso llega a tirar a su prima de la casa del árbol por insultarle! Vale que los insultos tienen fuerza; si pillo a mi hija gritando a su primo que su padre no le quería, un par de tortas en el culo se las lleva. Amelia no soporta más la situación, como es normal, pero tras la visita al médico comienza a drogarse tanto ella como él para poder dormir.

Cierto es que el descanso es reparador, pero afecta a la salud mental de la familia. Llaman a la puerta y Amelia al abrir no encuentra a nadie, excepto el libro “Babadook” que guardó tras darle un intenso miedo. La historia es distinta y explica como él acabara poseyéndola y acabará matando tanto a su perro como a su hijo.

A partir de la mitad de la película, los roles se intercambian. Si antes veíamos como a un personaje seguro a la madre y al hijo sufrir por las circunstancias, ahora es al revés; la madre parece no poder dormir y sufrir por la llegada del monstruo mientras que Samuel intenta luchar contra el ente. La llegada de los Servicios Comunitarios pone en jaque a la familia, ya que la madre no está del todo cuerda como para poder cuidar de su propio hijo, mostrándose como una lunática por la obra malvada de Babadook.

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En poco comenzamos una serie de escenas muy seguidas pero cargada de un terror puro que mantiene la tensión durante más de treinta minutos. Amelia comienza a alucinar con su marido muerto, diciendo que Samuel estará mucho mejor en el lugar donde él se encuentra. Obviamente, de visiones nada, el Babadook ha atacado por completo y la posée. Amelia, ahora poseída, ataca a Samuel mientras él se defiende como había planeado desde un inicio. Acaba atándola, creando una terapia de choque donde Amelia debe de enfrentarse al monstruo con todas sus fuerzas. Acaba vomitándolo pero la cosa no acaba aquí; ambos están agotados por toda la situación sufrida pero el Babadook aún sigue vivo. Arrastra a Samuel hasta el dormitorio de su madre y allí veremos un espectáculo de luces, sombras y sentimientos que harán que se te erice el vello.

Acaban venciéndolo y se encierra en el sótano. Poco tiempo después los Servicios Sociales llegan a casa pero parece estar todo solucionado. Ella acepta la muerte de su marido y no le echa la culpa a su hijo y Samuel empieza a mejorar su actitud, a pesar de ser algo bocazas. Podría haber terminado todo fantásticamente, pero en ultima instancia vemos a Amelia dar alimento a Babadook, que sigue encerrado en el sótano. Parece ser que tendrán que lidiar con el monstruo toda su vida.

La película funciona perfectamente sin el monstruo

Podría parecer una obra donde tenemos que temer al monstruo por encima de todas las cosas, igual que en el género slasher. ¡Pero Babadook funciona perfectamente sin el monstruo! ¿Cómo es eso posible? El monstruo es una representación de una enfermedad mental: la depresión.

Amelia afirma en un fragmento de la película que no habla jamás de lo que le pasó a su marido, así que entendemos que aún no es capaz de superarlo. Para confirmarlo, podemos ver que el cumpleaños de Samuel se celebra el mismo día que su prima por temor a recordar tan temible fecha. Amelia aún tiene esa astilla clavada bajo la piel y sigue escociendo. Incapaz de superarlo, acaba siendo una victima fácil de las drogas.

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A ella le sientan mejor las pastillas para dormir que a su hijo, como es normal. Un niño debería estar todo el día jugando para llegar la noche y caer rendido al contacto de las sabanas, pero está triste y desmotivado. Por su parte, Amelia apenas duerme ya que después de haber descansado una mera noche, el Babadook comienza a acosarla. Los pilares de su salud mental se desintegran y Babadook no es más que la imagen de la depresión.

La primera que se muestra en mientras ve a su vecina mientras lava los platos. Su vecina es una mujer mayor y solitaria… Amelia teme terminar como ella y el Babadook se muestra en ese preciso instante. Intentando evitarle su carácter se vuelve psicótico y controlador, pasando las noches en vela, durmiendo por el día para evitar la luz del sol, con un carácter muy negativo… He convivido con personas con una depresión muy gorda y os aseguro que al verla identifiqué los signos a la primera.

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Al entrar el Babadook en su interior está clara la referencia: ha caído frente a la enfermedad. Vemos a una Amelia que da mucho miedo porque intenta acabar con mucha violencia con todo aquello que le causa estrés o problemas, incluido a su perro. Pero como he dicho antes, el niño le aplica una terapia de choque: tras atarla ella puede gritar y agitarse todo lo que quiere, tiene que liberar a la bestia. Esa liberación es representada cuando ella vomit un extraño líquido negro, pero entendemos que se ha librado en parte de aquello que le atemorizaba. Ahora está fuera de su embrujo, pero el monstruo aún no ha sido derrotado.

La escena final en el dormitorio es épica en todos los sentidos. La enfermedad, al no poder llevársela a ella, intenta llevarse a su hijo. Amelia grita e insulta al Babadook, expulsándolo de su casa por siempre jamás. Es la persona contra sus miedos y enfermedades, la persona contra todo aquello que te ata y te agoniza. Consigue expulsarlo de la casa pero se encierra en el sótano. ¿Final feliz? Para nada.

Tras encerrarlo la familia consigue una estabilidad de la que jamás habían gozado, así que es perfecto y maravilloso. Pero vemos que el Babadook sigue vivo y encerrado en el sótano, junto a los recuerdos de su marido. La enfermedad jamás se ira y la perseguirá toda la vida y es algo que tiene que asumir. Lo alimenta porque es parte de ella pero lo tiene encerrado y a veces se enfrenta al espectro. Muchas veces, a pesar de haber superado un trauma, tenemos que enfrentarnos a él a lo largo de nuestra vida, teniendo a nuestro Babadook personal como compañero inseparable hasta el fin de nuestros días.

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Entonces, merece la pena pasarme miedo ¿sí o no?

The Babadook es un thriller psicológico que supera con creces muchos guiones actuales. La película dura una hora y media aproximadamente, alejándose de la formula de las dos horas a la que estamos acostumbrados (yo no, pienso que alargar la trama porque lo exige el productor es un error monumental).

Mi recomendación es que ahora mismo dejéis todo lo que tengáis pendientes y veíais este film de terror y os aseguro que os adentrareis dentro de la mente de alguien depresivo que llegó hasta los limites más insospechados y tras la caída, volvió a resurgir.

Se despide vuestro analista favorito. Recordad que un like y compartir es de gran ayuda para alimentar a Mister Pintook… took… ¡TOOOOOOOOOOOK! ¡Hasta la próxima!

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