“Kingdom” o como estropear una serie de zombies coreanos

De nuevo me hallaba inmerso en la red perfectamente tejida de Netflix a la búsqueda de una nueva serie que devorar. No soy muy dado a las series de capítulos largos (bajo mi opinión, más de cuarenta minutos ya es un capítulo largo), pero hay una que me llamó desde que vi la imagen promocional. ¿Zombies coreanos? No puede fallar. No hay nada que me disguste a priori, donde viajaremos a la Corea medieval infectada de una extraña enfermedad que levanta a los muertos de la tumba.

Ojalá me hubieran dado lo mismo que a ellos para poder mantenerme despierto con la serie… Por que a pesar de la propuesta más que interesante, no podemos olvidar que la producción es asiática… y ellos tienen una forma propia de contarnos sus historias muy particular que a veces no encaja del todo en occidente.

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Cultura asiática y una epidemia zombie… Nada puede fallar.

La trama gira en torno al príncipe heredero de Corea cuyo padre está enfermo. Al parecer, su padre se casó con una mujer distinta a su madre y ella está embarazada, creando el dilema de que si el rey fallece antes de que nazca la criatura, nuestro protagonista tomarás las riendas de la nación.

Pero el país está bajo una tensa situación. Una extraña enfermedad prolifera en los campos y montes, donde la gente enloquece y devora a sus allegados. El rey está enfermo del mismo problema que los campesinos, pero es ocultado a todo el mundo, incluso al príncipe heredero, tejiendo una trama a las espaldas de la nación para manipular la coronación de un rey menor y por lo tanto, la coronación de una reina regente.

Nuestro protagonista se lanzará a la aventura guiándose por los vientos de norte a sur, acompañado de su única guardia, un padre de familia con unos aires muy distintos al príncipe, creando de nuevo una semejanza con nuestro amado Quijote y su fiel escudero Sancho Panza.

Al llegar a un poblado ve como la gente fallece del hambre. Trata de darle alimentos pero otra persona se encarga de alimentar a la población cocinando un estofado de cadáver. No soy un experto en historia, pero en Ásía ha habido épocas que el canibalismo era usado no como una opción, si no como una necesidad ante la falta de alimentos constantes, llegando a dejar testamentos a sus familiares y darles el permiso de que coman de su cuerpo antes que la hambruna termine con ellos.

El problema es que el cadáver escogido para hacer un estofado es un muerto viviente. Por lo tanto, con una lógica aplastante, comprobamos que si nos comemos un zombie nos transformamos en uno. Un detalle extraño no notar un sabor diferente en la carne, pero con una hambruna rozando la mortalidad, cualquier fiambre sirve para llenar el estómago.

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Todos acaban muriendo y a la noche, se levantan de su mortandad. Estos zombies unicamente se levantan a la noche, con la llegada de la luna, sedientos de sangre humana. La serie ha invertido parte de su capital es buenas escenas de acción que no defraudan, así que ver como un montón de muertos vivientes mueren a katanazos es digno de ver en pantalla.

Los problemas aumentan, ya que parecen tener sensores de ruido que a la mínima detectan vida humana y se lanzan todos. Es muy normal que corran y no se cansen ya que primero, están muertos, y segundo, despiertan unicamente a la noche y por el día se esconden y duermen. Por la noche es normal tengan una actividad desproporcionada. Es una buena jugada de la guionista Kim Eun-hee, usar un sistema lógico pero distinto sobre el trato a los muertos vivientes: duermen por el día y puedes escapar, pero le temes en gran medida a la oscuridad.

Nuestro querido príncipe heredero consigue reunir a suficiente gente para crear un frente, una resistencia contra la llegada de nuevos enemigos. Mientras, en los entresijos de palacio, vemos como distintas familias dinásticas luchan por quedarse el poder del reino tras la “traición” del príncipe heredero a la palabra de su padre. Finalmente, podemos ver como la joven esposa del emperador finge estar embarazada y secuestra a un bebé para hacerlo pasar por suyo.

El último capítulo nos deja con la visión de una resistencia preparada a la llegada de la noche y las redes ocultas tras la mujer del emperador para dominar el reino a espaldas de este, llegando a la traición.

Si no fuera por los muertos vivientes y la hambruna, me voy a vivir allí.

Más adelante hablaremos del guión y la trama de “Kingdom”, ya que me gusta comenzar por los puntos positivos. La dirección eligió con mucho esmero y cuidado los escenarios y la vestimenta, típicamente oriental pero no nos engañemos, todo lo que huela a folkclore de una nación es altamente atrayente a aquellos ajenos al país en concreto.

Los escenarios son montes poblados de grandes extensiones de arboles y pequeños poblados tremendamente acogedores y sencillos, con hogares construidos en madera, con puertas correderas de papel, inciensos que además de perfumar, decoran la escena y grandes patios que entran en contraste a aquellos hispanos como yo que nuestra idea de época medieval es miseria ante la imagen de un gran templo bañado de oro y la imagen de Jesucristo sufriendo la condena de ver su idea de libertad espiritual convertida en una propaganda más.

El diseño de la ropa también es exquisito, con grandes telas decoradas y peinados muy originales, al igual que los ropajes y sombreros para los hombres, distinguiendo fácilmente a cualquier bando por el tono de estos. Es una gran idea para atraer al publico extranjero, porque al igual que yo, muchos nos confundimos con los nombres asiáticos y reconocerlos por los tonos de las vestimentas es un gran acierto para identificarlos, sobretodo en batalla.

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Las escenas de acción era una parte que esperaba en gran medida porque las tramas de palacio me pueden llegar a parecer interesantes o no, pero la acción en una serie donde humanos habitamos con zombies llama a ese machote interior que desearía entrar en la encrucijada y liarse a golpes con un ejercito de muertos vivientes, siempre y cuando el guionista de mi vida me salve el pellejo.

Pero claro, es lo bueno que he visto a la serie, que muy a mi pesar, no cumple las expectativas pintescas de una buena serie.

¡Soy un príncipe asiático de cultura asiática que vengo a cumplir mi cometido predestinado!

El mayor fallo que le veo a la serie es la falta de personalidad de los personajes implicados con la trama. El principie heredero es simplemente eso, el príncipe bueno que jamás permitiría que su pueblo sufriera y se lanza a la aventura con su ayudante torpe y bonachón que al final acaba siendo un experto con la espada. El que es malo es muy malo y tal es que su cara y sus cejas no expresan confianza ninguna; vamos, que es facilismo saber quien es el malo de la historia si seguimos con la serie, ya que su cara le delata.

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¿Quién se va a fiar de este hombre con esa mirada?

Con esto quiero decir que los personajes son arquetipos, y con ello no quiero señalar a “Kingdom” como una serie buena o mala, ya que un arquetipo de personaje no tiene que ser malo per se, pero sí influye en el trasfondo. Los personajes son lo que son, así que la guionista no se mojó demasiado en profundizar sobre sus personajes y decidió que fueran el fiel reflejo de aquellas historias de samuráis y príncipes desterrados que a través de grandes gestas al margen de sus enemigos le subirían al poder no a través de una guerra si no con la fuerza del pueblo. Podríamos comprender la personalidad de nuestro protagonista invirtiendo algo de tiempo en conocer su pasado o la relación con su madre, pero en vez de eso, los directores y guionista quisieron sacar tiempo en relleno.

Uno de los mayores problemas que tiene “Kingdom” es la escasez de capítulos, siendo este un total de seis en su primera temporada. Su duración es de entre cuarenta minutos y una hora y creedme, es suficiente como para contar una buena trama que nos atrape. Pero en esos seis capítulos, perfectamente te puedes saltar dos, ya que la trama de los entresijos de palacio tampoco son muy importantes. Mientras los mandamases de las familias discuten de banalidades su pueblo está sucumbiendo a una infección que los transforma en monstruos. ¡Hasta el mismísimo emperador ha sido infectado, no es una cosa de pobres, es transversal a todos los niveles de estatus social!

Una de las cosas que más me choco fue la llegada de un antiguo soldado que dio grandes hitos en la historia militar de su país, siendo este hombre retirado a las montañas para vivir de una forma solitaria. Vamos, la historia típica que nos cuentan en cualquier relato asiático de personaje con gran fuerza o que tras una gesta épica, se retira para que nadie más sepa de su existencia. Es un argumento muy trillado pero lo siento, al menos yo por mi parte, estoy muy agotado de esta narrativa. ¿No podéis sacar algo distinto pero que huela a oriente?

Nuestro héroe necesita de sus servicios de nuevo y este, en cuanto le informa, se levanta del suelo, se sacude los pantalones y se lanza a la aventura. Tengo que decir la verdad: este hombre estaba deseando que alguien le diera algo por lo que vivir y a la primera de cambio se lanzó sin dudarlo dos veces. Lo peor es que mientras el príncipe heredero esta rodeado de zombies, el gran soldado entra en escena con la caballería y los rescata. ¿Cómo sabían que estaban ahí? ¿Han llegado justo a tiempo o le estaban tendiendo una emboscada al enemigo? ¿Tiene conocimientos de cómo acabar con su “vida”, ya que no muere de una forma normal? ¿Y es lógico quemarlos y que salgan corriendo en un maldito campo de hierbas altas? ¡Podrías prender decenas de hectáreas con la tontera!

El capítulo final de la serie intenta dejar algo pendiente para la segunda temporada ya confirmada, pero es insignificante. Se pasan un capítulo entero para montar el fortín que les defenderá de un ataque de zombies salvajes y no podremos verlo hasta la temporada siguiente. Lo único realmente sorprendente es el falso embarazo de la mujer del emperador, que era un detalle que me hizo pensar en una trama muy escondida dentro de la propia serie, pero no es un motivo suficiente fuerte como para que siga la serie.

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Entonces… ¿La recomendaría? Si eres una persona que le gusta tener una serie de fondo donde los minutos corran lentos y a los capítulos les sobra la mitad porque nos toma por tontos y no entendemos lo que pasa, es tu serie ideal. Pero ten cuidado, ya que al tener seis episodios la terminaras pronto y tendrás que sustituirla por otra inmediatamente para rellenar tiempo en tu vida. Podría haber sacado mucho partido a esos zombies prácticamente imbatibles a causa de su modo de operar, pero “Kingdom” ha sido clasificado por un servidor como una serie mediocre.

Tras haberme quedado sumamente a gusto por comentaros lo que me ha parecido esta producción coreana, se despide vuestro amigo pintesco hasta la próxima critica. No olvides compartir esta critica en tus redes sociales, suscribirte y dejar un comentario más abajo con tu propia opinión. ¡Hasta la próxima!

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