Algún día pasarás enfrente de un parqué y tu cuerpo te llevará a suspirar… “Ai… Lolita…”

“Llegará el día que pases por delante de un parque y observarás como las jóvenes criaturas corren ilusionadas, jugando con sus amigos. Las madres que vigilan a las criaturas serán atractivas, y puede que te lancen una mirada de seducción que evitaras con asco. En realidad tu deseas a la nínfula que parió con dolor; observarás con deseo sus tiernas piernas que conectan con la lujuria, en sus risas descontroladas, en su mirada pre-pubertina deseando ser adulta. Te cogerás del pecho, notando como tu corazón se ha acelerado a una velocidad vertiginosa, y suspiraras en lo más profundo de tu corazón: Oh… Lolita…”

A modo de resumen, podríamos decir que la sensación de haber disfrutado de la obra cumbre de Vladimir Nabokov es la anterior descrita. No soy demasiado fan de la literatura romántica, ya que opino que a pesar de que los personajes cambien a lo largo de los tiempos siendo anteriormente una relación “romántica” heterosexual, a día de hoy puede hacer una novela donde los personajes sean de cualquier rincón del colectivo LGTBIQ+ e incluso tendrá repercusión unicamente por ese hecho. Pero este libro no, esta novela oculta algo turbio en sus paginas. Una historia de amor tan pura, que unicamente lo es a través de los ojos de Humbert Humbert.

Humbert es un francés estirado que se traslada a Estados Unidos alrededor de los años 50’, época de prosperidad económica y social en el país que se autodenomina libertario y enemigo de las injusticias, protector y portador de la autentica democracia. Encontrará refugio en Ramsdale, un pequeño pueblo, donde allí su vida cambiara para siempre. Se aloja en en casa de Charlotte Haze; esta le enseña la casa, digna de una mujer de su época que dedica su tiempo al hogar y a su hija, intentando seducir a Humbert debido a su estado de viudez. Y allí, sobre el césped mullido, el corazón de nuestro protagonista es atravesado por el fusil del amor que Cupido adquirió después de dos grandes guerras; el amor de su vida empapada por los aspersores, intuyendo su delicada figura que a lo largo de la novela tomaría dejando liberar sus más profundos deseos. Lolita será el recipiente que guarde todo el amor que procesa. Se nos presenta como una joven nínfula de doce años, con la piel perfectamente bronceada y sedosa, semidesnuda, observándole por encima de las gafas de sol. Humbert acaba de encontrar a la niña la cual volcaría toda su pasión y su vida entera.

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Fragmento de “Lolita” (1997) de la mítica escena de los aspersores.

No puede siquiera pensar en Lolita sin que unos sudores fríos le recorran el cuerpo. Cada vez que pasa por su lado, su corazón late a mil por hora y su cerebro envía señales para evitar que tenga una erección. La tensión crece entre estos dos personajes, donde el hombre le dobla la edad y con diferencia. Lolita será separada de sus brazos para ir a un campamento y Humbert, por vicisitudes del destino acaba casándose con Charlotte. Ella descubre el amor secreto que procesa a su hija y por un increíble infortunio del destino, acaba muriendo y Humbert se convierte en el padre oficial de su amada Lolita.

Un par de años pasan mientras Dolly y Humbert viajan por todo Estados Unidos digiriendo su amor uno por el otro. Pero no todo son pétalos de rosa en el jardín del Edén, pues una espina esta clavada en el corazón de Lolita. Ella quiere vivir una vida normal como la adolescente que es; quiere establecerse en un pueblo, ir al colegio, representar la obra de turno, tener amigas y tal vez algún amor secreto pudiendo convertirse tal vez en un amante pasional. Humbert tiene todo eso en cuenta, y tal como se mostraría en una serie para adolescentes, el hombre adulto se transforma en un hombre toxico, que aleja a Lolita de todo cuanto pudiera tener para ser él el único objeto sobre el que basar su vida completa.

Las sospecha de Humbert cada vez son mayores, incluso llegando a discusiones tales que Lolita tiene que huir del hogar. Vuelven a embarcarse en otra aventura como al principio, pero Dolly acaba encontrando una salida gracias a alguien que Humbert sospecha que existe, pero duda de quien podría ser. El catalizador de su amor y persona donde proyectar sus deseos más carnales desaparece en un descuido; afectado por su desaparición Humbert la busca por todo el pais durante años.

Acaba convirtiéndose en un trotamundos hasta que al final acaba encontrando a su tierna Lolita; el paso del tiempo es unánime para todos, y si Humbert ha envejecido, Lolita se ha transformado en Dolores. La niña ha pasado a ser mujer, embarazada de un antiguo soldado, propietarios de una chabola y con la idea de vivir humildemente. Humbert le pide que vuelva con él, pero ella con una tranquilidad digna de una autentica mujer, le rechaza ya que sabe que su lugar ya no se encuentra en los brazos y faldas de su padrastro.

Nuestro protagonista se encuentra abatido y durante otro tiempo, descubre quien fue la persona que se llevó a su tierna Dolly de su vida. El dentista del Ramsdale fue el artífice que separó a su ángel de su corazón. En una discusión un tanto torpe debido a la embriaguez del dentista y la falta de fuerza de Humbert este acaba con su vida y huye mientras le persigue la policía. En los últimos instantes, encontramos a un Humbert abatido no porqué su Lolita se marchara, si no porqué la niña la cual se enamoró ya no existe. Su Dolly jamás volverá pero su amor por ella ha quedado impregnado en la historia del país. En las ultimas paginas podemos leer que Lolita muere al dar a luz poco tiempo después de la muerte de Humbert en un hospital psiquiátrico, uniendo así su amor en la eternidad de la muerte.

Menuda historia para contar, ¿verdad? A día de hoy “Lolita” es un libro polémico por hablar de pederastia de un modo romántico. Humbert es un cuarentón cuando conoce a una tierna Dolly de solamente doce años. Vladimir supo dar en el clavo al querer hablar de algo que no dejaría a nadie indiferente, sobretodo en la sociedad americana donde el autor hizo un uso indebido de la libertad que ofrece el país. Hemos oído infinidad de veces la típica frase de: América, el país de las oportunidades. Se debe a que, por cultura,

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Portada de “Lolita”. Editorial Grijalbo (1975)

se enseña que con esfuerzo alguien que viva en EEpuede llegar a lo mas alto, porqué habita en un país libre. ¿Y si en ese país tan libertario hago algo que no es bien contemplado por los demás? Entonces no, no somos tan libres. Humbert siente una philia por las nínfulas, niñas pre-pubertinas con rasgos y características mas adultas pero a la vez infantilizadas. Sería aquella niña que la ves y piensas que es bastante más mujer que el resto de sus compañeras de clase, a pesar de tener una actitud todavía infantil, atributo necesario para las nínfulas.

Como lectura, admito que no es la mas placentera del mundo. La historia es interesante, pero no deja de ser una novela romántica en que peca por tener demasiados espacios vacíos entre los puntos álgidos del guion, pero que Vladimir nos expone para encariñarnos de Lolita. Te acabas de encariñar de manera sentimental de una niña de doce años. Y esto… ¿es licito?

La belleza siempre ha sido buscada por artistas y a Humbert no se le escapa una. Como he dicho, confieso que he visto mucha belleza y sensualidad en mujeres bastante jóvenes. Ellas muestran una sensualidad de una modo que una mujer recién cumplida la mayoría de edad o una mujer madura no puede darte. Sospecho que alguien se puede sentir atraído por alguien en su adolescencia porqué esa personita amará como no lo hará nadie. A veces Humbert muestra un amor mucho más acorde con la edad de Lolita, un amor de adolescencia tan pasional que puede llegar a ser tóxico. Y si, es cierto, una adolescente se puede mostrar sensual e incluso sin mostrarlo puedes sentirte atraído por ella pero para eso hemos evolucionado como sociedad: no podemos dejarnos llevar por los instintos.

Puedes pensar en tener tu propia aventura con una Lolita, pero solo quede en la imaginación, tal como hizo Vladimir Nabokov. No digo que Vladimir fuera un pederasta, no tengo esa información, pero como escritor se que para mostrarte el amor hacía una adolescente, tienes que haberlo vivido mínimo en tu imaginación. Esa mujercita con la que tener una aventura no sabe donde se esta metiendo, al igual que Lolita, y puede que se enfrente a peligros y situaciones que aun no este preparada. Humbert, a pesar de su inteligencia y su saber estar, le dominan sus instintos por completo cuando una jovencita con cuerpo de infante le mira a los ojos con cara tierna. Lolita nos enseña que desde tu punto de vista puedes vivir la mayor aventura romántica terminando de una forma trágica y será recordada por los siglos, pero la realidad es que secuestraras a una menor para convertirla en tu amante, que en cierta manera provocaste la muerte de su madre, mentiras a todos cuantos pasen por tu camino con tal de tener su compañía de manera forzada. No ames como lo hizo Humbert, a veces es mejor ver como la semilla acaba convirtiéndose en una bella flor que ilumina al mundo; ella tendrá el recuerdo de alguien que la cuidó y la quiso y tu tendrás en tu memoria el recuerdo del amor infantil de una persona que evolucione a una mujer con decisión propia. Si el paso del tiempo lleva a esa niña a ser mujer y quiere tu amor, acéptalo, pero que sea bajo su voluntad. Jamás forcéis un amor. No seais como Humbert.

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