Análisis a “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Las comparaciones son odiosas. No podemos evitar la idea de comparar libro y película cuando existen en un mismo plano existencial. Si queremos ser críticos tenemos que valorar cada arte dentro de sus límites. Lo admito, mientras leía “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” estaba esperando el momento épico de Rick Deckard descubriera de que es un androide o de que se lo plantee, así pudiendo ver plasmada aquella mítica escena en mi memoria de un Harrison Ford confuso en que todas sus convicciones pendían de un minúsculo hilo. Como spoiler anticipado diré de que al final de la novela no ocurre eso y es algo que me ha calado hondo. “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” es la inspiración a la archiconocida película de ficción “Blade Runner”, siendo la novela algo muy distinto.

Agradezco de todo corazón que esta conjunción de sucesos ocurra. La obra de Philip K. Dick es un referente de por si dentro de la literatura y no es de extrañar. Podríamos afirmar que él y una de sus mejores obras es un ejemplo de aquellas ciudades sucias, donde podemos ver como la contaminación, el polvo radioactivo y el yermo paraje que rodea las urbes envenena a los humanos dejándolos estériles y sin vida más pronto que tarde. La civilización ha alcanzado la magnitud tecnológica para habitar Marte y crear colonias para alejarse del mundo que han matado poco a poco. Los animales son lo más valorado por todos, eres alguien prospero si tienes un animal como compañero. Pero aquellos que no pueden disfrutar de un ser vivo, se conforman con una bestia eléctrica. Este es el caso de Rick Deckard.

Nuestro protagonista es propietario de una oveja eléctrica. Sabe de sobras que no es un ser vivo. Jamás podrá sentir algo por su compañera. Es falsa, no tiene valor ninguno. Rick Deckard trabaja como cazador de bonificaciones destruyendo modelos robóticos similares a los humanos. Cada vez se parecen más a sus originales y creadores, pero hay métodos para detectarlos. Su mujer está prácticamente atrapada en una religión llamada Mercerismo que a través de una caja de simpatía puedes ver el sufrimiento de su profeta; es digno de mencionar esto ya que un cierto componente religioso se puede entrever en la novela… algo nos quiere decir el señor Dick.

comic--644x362
Imagen de la ciudad en la adaptación a cómic de la novela

Tal como podríamos imaginar en una oficina de cazarecompensas, le dejan claro lo que ha pasado y cual es su cometido. Han escapado de Marte unos andrillos Nexus-6 y están infiltrados en la sociedad. Objetivo: acabar con ellos sin más; mil dolares por cada uno que traiga. Pero antes debe aplicar el método Voigt-Kampff a unos Nexus-6 de prueba para poder verificar que los pueden atrapar. Llega a la Rosen Association y allí le hace la prueba a Rachael Rosen para comprobar que realmente el método funciona. Sale positivo a pesar de que ella se niega, pero todo era un engaño para comprobar la veracidad del experimento. Deckard queda sorprendido ante esos modelos, ya que le ha costado bastante esfuerzo saber si la bella señorita Rosen realmente fingía todos aquellos sentimientos tan reales. Por el camino el detective Deckard acaba con los seis andrillos, teniendo su pequeña escena donde se defienden de su asesino y pequeñas tramas secundarias. Rick Deckard acaba con todos ellos y vuelve a casa, cansado y confuso. Creedme, muy confuso.

El resumen de la novela, como podéis ver y comprobar si habéis leído “¿Sueñan los androides…?” es este párrafo denso, pero uno sólo. Si lo tenéis que resumir no es más que eso, una trama de detectives de aventuras urbanas, algún que otro disparo, algo de seducción y un final merecido. Pero lo realmente importante no es la trama. No es fácil de expresar todos los planteamientos que quiere mostrarnos el señor Dick, pero estos son aquellos que yo os quiero mostrar.

La jerarquía biológica que se establece en La Tierra es lógica como humanidad si viviéramos una situación similar. Por encima de todo están los animales e insectos, todo ser vivo que no sea humano; cualquier ser vivo que no tenga consciencia del problema global que nos afecta a todos merece ser tratado como algo especial y, porqué no, articulo o ser de lujo. Alguien que compra un perro con un precio absurdo para nosotros, en un mundo donde quedan muy pocas especies nadie se le ocurriría de matarlo; sospecho incluso que el asesinato voluntario de estos seres debería ser altamente penado. Por debajo de los animales están los humanos que pueden reproducirse, tales como Rick Deckard y aquellos que no pueden están por debajo, como el personaje secundario Isidore. Y, como no, por debajo de un ser humano que no se puede reproducir está el androide. Los seres humanos tenemos implantado en nuestra mentalidad que algo que ha sido creado en un laboratorio, que cuando le pinches no sufra, que no llore ante una situación dramática siempre estará por debajo de alguien con sentimientos, alguien considerado “humano”, incluso me atrevería a decir con alma. Pero… ¿Y si realmente aprenden a tener sentimientos más reales?

En el inicio de la novela tenemos un momento muy tenso para el protagonista cuando duda realmente si la bella Rachael Rosen es realmente humana o no. Es sólo una prueba para determinar si el test de detección de androides funciona, pero ¿y si falla? Rick Deckard podría haber matado a alguien inocente. Si descubren a un andrillo fingiendo ser un humano se destruye; si fallas en las pruebas, matarás a un humano. Es un trabajo muy delicado y nuestro protagonista tiene que ser infalible en su trabajo. Le viene de poco con la señorita Rosen, que casi consigue engañarle.

Los dos androides masculinos que elimina en la primera mitad de la novela no me resultaron demasiado “importantes” y simplemente vemos como deben de ser eliminados. Adquieren puestos discretos y pasan desapercibido, pero Luba Luft es distinta. Este andrillo es una cantante famosa que embauca al público con su voz, pero al igual que sus compañeros, es eliminada. Ella se muestra atractiva y sugerente, a sabiendas de que el detective Deckard le acecha. A pesar de acabar con ella, Rick siente algo por dentro. Su pequeño corazón experimenta algo hacia Luba, la pena de no volver a escuchar su voz.

El día prácticamente está terminado y el señor Philip nos sorprende con un parón en la trama para enseñarnos como Rick compra una cabra real. Parece extraño; recoge el dinero que ha ganado matando a tres androides y decide gastárselo en un animal de buenas a primeras. Tenemos que analizar este acto: quiere sustituir su animal mecánico por uno real no sólo por el estatus que esto le daría, si no para mantener la cordura. Los androides no tienen empatía por los demás, si él es capaz de sentir algo por su cabra, se asegurará que no es uno de ellos. Tiene miedo, ver como unos seres tan reales no lo son hace que surjan dudas de que es estar “vivo”. Rick Deckard, al ver su mujer deprimida agarrada a la caja de empatía con una depresión crónica, afirma:

La mayoría de los androides que he conocido tenían más deseo de vivir que mi esposa.”

Está asesinando a sangre fría seres sin sentimientos que desean vivir. ¿Y acaso querer vivir no es un sentimiento real? ¿Podemos sentir empatía por seres creados que nos deben sus recuerdos? ¿Podemos querer a una máquina, a un robot con sentimientos programados?

Rick Deckard se siente agotado por todo lo vivido pero aún le queda terminar con los tres robots que quedan y debe hacerlo aquella misma noche. Ya no puede seguir apenas y recurre a Rachael Rosen que a sabiendas de ser un robot, da rienda suelta a sus pasiones. Es típico en las novelas de detectives estar amargados y que el combustible de su deprimente vida sea el alcohol. Philip K. Dick nos lo vuelve a representar con esta relación que entrama mucho más que lo típico. Rick Deckard siente algo por un

origin_3809652408
¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

androide, pero sabe que no es lo correcto. Él aguantara unas décadas más, pero Rachael no. Su cuerpo es más frágil y terminará obsoleta en cuatro años, se retirará y será sustituida. Una consciencia creada para un par de lustros y pasar al olvido. Ella lo sabe y no puede hacer nada, la misma nada que Rick.

Rachael no quiere colaborar con Rick en la liquidación de estos últimos androides. Un Nexus-6 es exactamente igual a ella y prefiere no ayudar. ¿Imaginas ver a alguien exactamente a ti pero con una personalidad distinta? A pesar de ser un androide y ser conocedor de ello, debe destruirte por dentro. Ver que eres una copia más, no eres ni distinta y ni diferente, que aquello que te hace único ya estaba programado.Esta decisión de Rachael puede ser discutible, por no querer ayudarle, pero creo que es lo más sensato, lo más racional, un pensamiento digno de un androide.

He querido esperar hasta este momento para hablar de Isidore. Es un personaje secundario que se enamora del androide que se asemeja a Rachael. La deja entrar en su hogar y le ayuda a instalarse, enamorándose de ella. Él es alguien que no se puede reproducir, es un “especial”. Alguien bobo que no paran de recordarle que es un cabeza de chorlito. Isidore no es más que un pobre ignorante que vive en un edificio abandonado lleno de mugre y contaminación, pero no le queda otra, jamás podrá huir a Marte. Esta andrilla le convence para que sus amigos se asienten en el lugar y vean algo interesante en televisión que hablaremos más tarde.

Por simple que parezca, Isidore encuentra una araña. Es un pequeño tesoro delante de él, un ser vivo ha sobrevivido a la contaminación. Es prácticamente un milagro y a pesar de que la novela no lo describe como tal, la ilusión de Isidore por ello es palpable. Pero la andrilla no siente empatía por la araña y con dudas de porqué tiene ocho patas, decide arrancarle unas pocas para ver si puede andar. Eso afecta a Isidore sin duda alguna, un ser vivo torturado por la simple curiosidad. Cuando Deckard los encuentra y le pide que abra la puerta, lo hace sin dudarlo. Sin quererlo, Isidore ha comprendido que a pesar de aspecto seductor de un androide o de sus firmes convicciones de querer vivir, con ello no basta y necesitamos la empatía para sobrevivir.

El final del libro es lo más extraño de la novela. Deckard tiene contacto con una caja de empatía y habla con Mercer, objetivo que tiene ese objeto. Pero al destruir los últimos androides de la lista ya acabar con este sufrimiento, se aleja a los desiertos y se expone al dolor igual que el extraño profeta. Esto ocurre después de que en televisión se demuestre que es todo una patraña. Todo era ficticio, toda su historia era una invención y Mercer era un actor. Estamos ante la rotura de todo tipo de convicciones en la novela: los androides pueden tener empatía como los humanos, los humanos iniciaran un proceso de empatía por los androides que vengan en el futuro por su sofisticada programación y la única religión que queda es inservible. No hay nada en lo que creer.

Rick encuentra un sapo en el desierto, uno de los animales más valiosos. Al traerlo a casa, su mujer dice que una extraña mujer (Rachael Rosen) mata a la cabra que había comprado horas antes. Su mujer curiosea al sapo y descubre que es artificial. Todo esta acabado.

La muerte de la cabra es una lección para Rick por parte de Rachael. Con su muerte se destruye el único vinculo que tiene Rick para alejarse de los sentimientos hacia los androides. Quitándole su cabra él ya no tiene derecho a tener cariño a un ser vivo y que debe acostumbrarse al afecto de los androides, porqué por mucho que él lo deteste, nuevos modelos Nexus sustituirán a los destruidos, mucho más modernos, más reales, más vivos. El sapo representa la llegada de estos nuevos androides que se mezclarán con acierto en la sociedad sin que nadie lo descubra. Rick Deckard no esta cansado, esta abatido por el futuro que esta por llegar.

La obra de Philip K. Dick es sin duda más filosófica que de ciencia ficción. A partir de la segunda parte de la novela entramos en terreno peligroso para nuestra identidad. ¿Qué nos hace ser humanos? ¿Nuestra empatía hacía los seres vivos? ¿Y si alguien amara a un ser inerte, ese ser a pesar de tener inteligencia, no es considerado “humano”? Muchos conceptos sobre las identidades son tratados en esta novela, igual que la visión de la religión destruida bajo el pretexto de que todo es un teatro por un actor y que todos nos lo creamos y tengamos fe en su visión de la vida.

A pesar de ser una novela un tanto corta a lo que estoy acostumbrado (un poco más de 230 páginas en la edición que compré) es algo densa y el inicio, sin saber apenas nada de la historia, me resultó algo tediosa porqué parece que tendría que haberme informado antes. La lectura lenta me ha ayudado a comprender mejor lo que quiere transmitir y lo agradezco. Hubiera querido hacer una crítica al respecto, pero tal como es el libro, me parece que lo importante no es el (sencillo pero efectivo) guión si no los tema que trata. Cualquiera que quiera leer algo de novela futurista con algunos tintes steampunk le recomiendo fervientemente esta lectura.

Con una coquilla de plomo para evitar la esterilidad por la contaminación venidera, se despide vuestro analista y crítico favorito con todo el cariño que os puede procesar. Si hay algo que queréis comentar no os olvidéis de dejarlo en la caja de comentarios, igual si queréis que analice alguna otra obra. ¡Hasta otra, un cálido abrazo a todos y nos volveremos a leer!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s